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		<title>Gestion colectiva de conocimientos - Contribuciones del usuario [es]</title>
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		<updated>2026-05-26T07:21:09Z</updated>
		<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
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		<id>http://reprasis.org/wiki/index.php?title=Pr%C3%A1cticas_leg%C3%ADtimas&amp;diff=137</id>
		<title>Prácticas legítimas</title>
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				<updated>2008-10-13T15:46:30Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Mghiotti: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;La construcción de la legitimidad de una acción en curso, es uno de los problemas más comunes en las prácticas sociales de diferente tipo. Esta construcción se relaciona con la posibilidad de garantizar la participación de los destinatarios de las prácticas, pero sobretodo se relaciona con la capacidad de negociación de los actores involucrados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los intereses de los equipos de trabajo que ejecutan una práctica (y las organizaciones que los alojan) no siempre están en total congruencia con los intereses de los destinatarios. Este proceso de negociación puede tener diversos resultados: a) la primacía de los intereses de un actor sobre otro, b) la construcción de una nueva alternativa de práctica que tome en cuenta ambos; c) el quiebre de una práctica y su consecuente finalización por la imposibilidad de ponerse de acuerdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escuchar al otro (al destinatario de nuestras prácticas) y ser escuchado -en el marco de prácticas de intervención social- es el inicio de un proceso de permanente negociación sin resultados predecibles de antemano. Muchas veces, el fracaso de las prácticas se debe a que no se ha podido construir un espacio donde hacer transparentes los intereses de los actores involucrados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es así, que en nuestras prácticas sociales nos encontramos muchas veces con que los intereses de los destinatarios no siempre coinciden con los intereses de los equipos de trabajo, ni tampoco entre ambos actores y las organizaciones que los financian o apoyan. La construcción de prácticas legítimas está relacionada con tres de las paradojas que hemos trabajado anteriormente: paradoja 3 (entre la idea de que la validez de las acciones se funda en los destinatarios; y otra concepción que entiende que la práctica es válida independiente de estos aspectos), paradoja 4 (entre una práctica asentada en convicciones éticas y exigencias de coherencia entre el pensar y el hacer, y la necesidad de resolver problemas concretos y reales, acciones y decisiones que a veces no se corresponden a dichos principios) y paradoja 6 (entre prácticas que se realizan en instituciones fuertemente estructuradas y la necesidad de impulsar acciones innovadoras).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada una de las prácticas sociales tendrá un cúmulo de saber y aprendizajes relacionados con esta temática. Los esperamos...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PARA PODER HACER UN TRABAJO DE INTERVECIÓN ACORDE CON LAS NECESIDADES DE LA POBLACIÓN ES NECESARIO PODER INDAGAR CUALES SON SUS NECESIDADES E INTERESES, PERO ESTO SE VUELVE COMPLEJO EN UNA INSTITUCIÓN A LA QUE LLEGAN SUBCULTURAS CON PARTICULARIDADES EN CREENCIAS, IDEALES, PRIORIDADES DE VIDA, ESCALAS DE VALORES, ETC; QUE VARIAN SEGÚN LUGAR DE ORIGEN (CAMPO O CIUDAD, REGIÓN O DEPARTAMENTO DEL PAÍS, ETC)Y QUE EN MUCHAS OPORTUNIDADES NO ESTÁN ACORDES A SU NUEVO CONTEXTO DE VIDA FAMILIAR E INCLUSO A LA DE LOS MISMOS PROFESIONALES DE LA INSTITUCIÓN. ES ESTA LA RAZÓN POR LA QUE EL PLAN DE INTERVENCIÓN DEBE SER PARTICULAR A CADA USUARIO Y DEBE PARTIR DE LAS MISMAS NECESIDAES ESPECÍFICAS EVIDENCIADAS A PARTIR DE UNA VALORACIÓN DIAGNÓSTICA.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La legitimidad de las acciones que efectuamos en el Patronato de Presos y Liberados de Salta, es uno de los nodos que se presenta en la práctica.  En el desarrollo de la misma, existen discordancias entre los miembros del equipo de trabajo a la hora de determinar donde se asienta la  validez de las acciones que generamos, si éstas deberían partir de los destinatarios o si son válidas independientes de éste aspecto. Por otro lado, siguiendo con el abordaje de la legitimidad de las acciones de nuestra practica, se encuentra el carácter de la  institución, que impone el ejercicio de control sobre los destinatarios como aspecto ineludible de la misma. La institución, aunque no llega a ser de características totales, es la correlación de una que si lo es, como la cárcel, en contraposición a su rigidez estructural, surge la necesidad por parte de algunos integrantes del equipo de trabajo, de impulsar acciones innovadoras, transformadoras que se ven en puja con las que están marcadas por  la impronta institucional.-&lt;br /&gt;
La  negociación, entre los intereses de los distintos actores (equipos de trabajo, institución y los destinatarios), se lleva a cabo de manera tácita, no existe institucionalmente, un espacio donde se revelen de manera abierta los mismos. Dicho choque de intereses, tiene como resultado, la superioridad de  los intereses de la institución  por sobre los de los de algunos miembros de equipo y por sobre los de los destinatarios de la práctica. Ya que la legitimidad de las acciones se fundamentan en el carácter de control de la institución y en el aspecto asistencial, no se parte de diagnósticos actuales, ni de la participación de los usuarios, los intereses de los miembros de equipo de trabajo también quedan relegados a los de la institución, en el sentido de que cualquier instancia novedosa imaginada o pensada, tiene pocas posibilidades en relación a esos arraigados intereses institucionales.-&lt;br /&gt;
La legitimidad de la práctica, se fundamenta en un marco legal formal que da lugar a la creación de la institución e imprime rumbo a las acciones concretas. Surge el cuestionamiento entonces, por parte de algunos miembros del equipo de trabajo sobre tal legitimidad, esto surge también a partir de las condiciones concretas de vida de los destinatarios de la práctica que cada vez, con más notoriedad, reclaman ser tenidas en cuenta a la hora de proponer alternativas concretas y con posibilidad de incidir sobre las mismas. En el acaso de las destinatarias de la práctica, el desestimo por sus intereses, se hace más significativo ya que no se encuentran siquiera mencionadas entre los intereses de la institución, entonces, las necesidades de las mujeres con las que trabajamos no es abordada desde una perspectiva de genero que las contenga, por ende no se ofrecen alternativas en éste sentido.-&lt;br /&gt;
En el ámbito donde tiene lugar ésta práctica, cuyas características se han reseñado anteriormente, se torna aun más dificultoso que en otros, poder negociar los intereses de la institución y su prevalencia por sobre lo de los equipos de trabajo y sobre todo sobre los de los destinatarios y destinatarias de la práctica. Hacer explícita ésta tensión entre los intereses de los distintos actores, podría constituirse en el primer paso para la construcción de ese espacio sumamente necesario, donde éstos se hagan transparentes para dar paso a un proceso de negociación entre los mismos, lo cual resulta de imperiosa necesidad para la construcción de una nueva alternativa de la práctica y para un mejor desarrollo de la misma.-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Considero que una práctica legitíma es la forma en que realmente se lleva a cabo esa práctica,teniendo en cuenta los intereses de las destinatarias en este caso.&lt;br /&gt;
Sucede que en el ambito carcelario, las practicas legitimas no estan dadas porque precisamente no se tiene en cuenta los intereses de la interna. A lo mejor, si se considera la posibilidad de encontrar otras modos de intervencion se podria legitimarla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La legitimidad de la practica social con niñas, niños y adolescentes en situacion de vulnerabilidad, será posible cuando un marco teorico permita leer lo que pasa con las situaciones abordadas, pensando en un dispositivo de intervencion, realizando capacitaciones construyendo teoria a partir de la practica.&lt;br /&gt;
La legitimacion va ser posible siempre y cuando haya un aprendizaje real y pongamos en juego nuestro saber que reemplace al anterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Partiendo de lo anteriormente dicho : &amp;quot;Los intereses de los equipos de trabajo que ejecutan una práctica (y las organizaciones que los alojan) no siempre están en total congruencia con los intereses de los destinatarios. Este proceso de negociación puede tener diversos resultados: a) la primacía de los intereses de un actor sobre otro, b) la construcción de una nueva alternativa de práctica que tome en cuenta ambos; c) el quiebre de una práctica y su consecuente finalización por la imposibilidad de ponerse de acuerdo.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría decir que el resultado de nuestra práctica, hasta el momento, es &amp;quot;la primacía de los intereses de un actor sobre otro&amp;quot;. Donde no sólo se juegan los intereses del equipo de profesionales sino que también juegan los intereses de la comisión de vecinos, talleristas etc., prevaleciendo los espacios individuales de poder sobre el objetivo principal: que el centro comunitario abra sus puertas al barrio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como consecuencia de esto, se dan dos situaciones que se repiten desde el inicio de la práctica:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a- si un &amp;quot;amigo/a&amp;quot; hace o dice algo con lo que no acuerdo, miro para otro lado y me callo; si alguien que no/s simpatiza hace o dice algo con lo que no acuerdo, hago todo lo posible para expulsarlo, hasta expulsarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b-  se llega a acuerdos, en la reuniones mensuales; pero en general estos acuerdos no los cumplo, ni los hago cumplir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desafío es poder modificar esta realidad; tomando las palabras escritas anteriormente: &amp;quot;Hacer explícita ésta tensión entre los intereses de los distintos actores, podría constituirse en el primer paso para la construcción de ese espacio sumamente necesario, donde éstos se hagan transparentes para dar paso a un proceso de negociación entre los mismos, lo cual resulta de imperiosa necesidad para la construcción de una nueva alternativa de la práctica y para un mejor desarrollo de la misma.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la práctica con niños, escucho el interés de ellos, como destinatarios directos &amp;quot;acá venimos a jugar&amp;quot;. ellos sienten y toman legítimamente ese espacio como propio, así se manejan en el uso de los materiales, el encuadre, etc.&lt;br /&gt;
Para los coordinadores del espacio, no es ese objetivo suficiente. no vamos solamente a jugar con ellos, ni a ofrecerles juegos. cómo hacer para conciliar ambos intereses se vuelve tarea de todos los días, motivo de discusión y búsqueda de acuerdos.si bien mediante el juego trabajamos múltiples aspectos, aspiramos a que otros factores se mediaticen en dicho espacio. Queremos que auerden, que construyan, que creen, que generen proyectos.&lt;br /&gt;
He pensado  que muchas veces cuando predominan nuestros intereses por encima de los de los destinatarios, baja el nivel de participación. sin embargo, en los eventos masivos, cuando el taller se abre a la comunidad, nuevamente se acercan muchos niños que no logran sostener la asistencia continua la taller.&lt;br /&gt;
Considero que esta apertura a la comunidad en diversas circunstancias (juegos, muestras, encuentros, paseos, visitas) consolida la legitimidad de la práctica en el barrio.&lt;br /&gt;
El taller es reconocido por los centros comunitarios, por las familias y por los otros chicos del barrio. quienes asisten tienen un sentido de pertenencia desarrollado.&lt;br /&gt;
Sin embargo, en la escuela, como espacio fisico donde se desarrolla la práctica, creo que no esta consolidad esa legitimidad, debido a que no hemos podido afianzar ese espacio de dialogo y de intercambio de expectativas y objetivos con las autoridades.&lt;br /&gt;
tal vez actualmente, si bien no hubo un gran intercambio, se nos abre la posibilidad de dar a conocer las producciones del taller en una cartelera central dentro de la escuela. &lt;br /&gt;
la legitimidad de mi práctica es aún una pregunta retórica para mi, un proceso en construcción.&lt;br /&gt;
He pensado que el protagonismo de los destinatarios puede ser también  una costante que brinde legitimidad. Es decir si la práctica ha dejado algo instalado en los destinatarios, una necesidad, una inquietud, ua motivación qu vaya por encima de la organización que genera la practica, la práctica se vuelve legítima, es &amp;quot;tomada&amp;quot; por los destinatarios como parte de su propia vida.&lt;br /&gt;
Entonces, aunque un taller finalice, aunque un presupuesto se agote, si la práctica es legítima la misma gente buscará, luego de la experiencia, la reconstrucción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a la legitimidad de las prácticas de formación profesional en jóvenes con necesidades educativas especiales y enmarcada dentro de las políticas educativas, creo que dicha cuestión de legitimidad puede llegar a abarcar la práctica misma, en cuanto la educación formal, oficial, como política educativa de Estado cuya finalidad radica en la socialización de las nuevas generaciones en la cultura letrada, en la cultura del trabajo.&lt;br /&gt;
Así mismo, y desde una mirada histórica,  la educación especial ha ido incorporando a su tarea de formación los principios de normalización e integración y actualmente se presta a poner en hechos el derecho a la inclusión; Derecho que de manera transversal intenta llegar a todo el espectro educativo-escolar.&lt;br /&gt;
A partir de éste paradigma y de los tiempos históricos por los que estamos atravesando, se observa una apertura de la rama de educ. especial a que los alumnos participen en ámbitos educativos convencionales y laborales, espacios que aun muestran cierta reticencia.&lt;br /&gt;
Ahora bien, para que la práctica en cuestión pueda ir construyendo cierta legitimidad, debe de abordar algunas problemáticas y carencias que se relacionan entre otras cosas, con la generación de un espacio (concreto y formal) de participación, dialogo y negociación de los demás actores, alumnos, padres e instituciones del ámbito laboral.&lt;br /&gt;
La generación de espacios y las actitudes negociadoras, son materias pendientes en quienes llevamos adelante el proyecto, por su carácter fuertemente estructurado y dentro del ámbito de la educación privada; Estos aspectos, contradictorios y paradojales,   deben ser revisadas permanentemente y es en dichos espacios y con sus protagonistas donde podrán ser resueltos.&lt;br /&gt;
Esta es una posibilidad de modificar que unos intereses prevalezcan sobre los otros, negociar, consensuar, prácticas democráticas que beneficiaran a los protagonistas del proyecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En relación al proyecto de Extension asistencial en función docente en relación al retardo mental, pensar en la legitimidad de la práctica tiene una doble vertiente: por un lado, los pacientes y sus familias y por el otro, los estudiantes. &lt;br /&gt;
Si uno piensa que la legitimidad está dada por acuerdos o negociaciones, entre y con los actores involucrados, puedo suponer que el segundo grupo involucrado (estudiantes) la ha legitimado desde el momento en que su pedido era y es &amp;quot;más práctica&amp;quot;.Hubo un espacio de escuha.  Sin embargo, dada la realidad (falta de compromiso, de entusiasmo, entre otras cosas), parecería con que la negociación no me resuelve todas las cuestiones.&lt;br /&gt;
El otro punto donde creo que la negociación resulta casi insuficiente es en el terreno de los pacientes y sus familias. La experiencia me ha mostrado que uno no puede ser inamovible en sus ideas pero...la mayoría de las veces, me encuentro que no puedo negociar nada sino imponer un criterio. La paradoja n° 3 es un nervio muy sensible en esta práctica.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de las conceptualizaciones desarrolladas sobre cada una de las prácticas sociales y vinculadas al tema de la legitimidad, se identifican aspectos comunes, aproximaciones analógicas que se suceden en cada una de ellas; De esta manera se observan ciertas regularidades sobre la impronta institucional, sobre los intereses que representan cada uno de los actores y sobre los alcances que ellos tienen.&lt;br /&gt;
En cada una de las prácticas subyace una interpretación de lo institucional, como organizaciones propias de la sociedad civil y política,  parte de la estructura social que ordena el funcionamiento de las clases sociales, a través de sus políticas  de seguridad, educación, salud, laborales, etc. Y por cuya función están legitimadas socialmente.&lt;br /&gt;
Estas instituciones mantienen el ejercicio del poder y control sobre los destinatarios de sus políticas sociales.&lt;br /&gt;
La intervención de los equipos de trabajo no busca reproducir ese control y poder, por lo contrario, busca generar espacios de negociación (aunque no estén reconocidos oficialmente) donde poder  re-conocer las necesidades e intereses de la población destinataria, hacer explicita la tensión entre intereses y rescatar la importancia de protagonismo de los demás actores.&lt;br /&gt;
En este enfrentamiento de intereses institucionales y populares,  prevalece el poder institucional lo que genera la escasa participación de los destinatarios y  sentido de pertenencia.  La construcción permanente de legitimidad, de prácticas democráticas, de conciliar intereses, se vuelve tarea de todos los días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Práctica legítima: creo que es posible a partir de seguir negociando: entre los docentes que participan de la extensión asistencial en función docente, de los alumnos (que la solicitan), de los pacientes que muestran un sufrimiento por su condición de niños patologizados. El sistematizar la práctica me ha permitido &amp;quot;escuchar&amp;quot; aún más al alumnado por medio de encuestas voluntarias y anónimas. Los resultados me han sorprendido: el balance es sumamente positivo. Las dificultades que uno de los destinatarios de esta práctica (alumnado)  encuentra en la misma tiene que ver con aspectos estructurales que remiten más a la paradoja n° 6. En mi comentario anterior, decía que la paradoja n° 3 era un nervio muy sensible en mi práctica. Sigue siendo sensible pero mucho menos de lo pensado. &lt;br /&gt;
Sigo negociando con los actores y aunque los resultados sean azarosos creo que no se avista en el horizonte el quiebre de la misma.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Mghiotti</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://reprasis.org/wiki/index.php?title=Tensi%C3%B3n_entre_el_corto_y_largo_plazo&amp;diff=136</id>
		<title>Tensión entre el corto y largo plazo</title>
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				<updated>2008-10-13T13:17:21Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Mghiotti: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Las prácticas sociales que buscan incidir sobre la realidad y transformarla, parten de diagnósticos más amplios que lo que sus prácticas pueden modificar. Este panorama actúa de telón de fondo de una práctica social y permite identificar la finalidad de una acción social en terreno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta temporalidad de largo plazo (por ejemplo: erradicar la pobreza) convive con los objetivos de corto o mediano plazo. A veces esta convivencia suele mostrar más conflicto que armonía, pues los equipos de trabajo sienten que los resultados del corto plazo inciden poco o nada en esa finalidad deseada. ¿Cómo lograr que todas las acciones cotidianas emprendidas apunten a ese horizonte? ¿Cómo hacer para que las finalidades no paralicen continuamente la acción cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprender a convivir con objetivos de corto y largo plazo, en el marco del desarrollo de una práctica es un desafío complejo. La mayoría de las prácticas sociales parten de diagnósticos que toman en cuenta factores estructurales (como la pobreza, la falta de educación, la baja probabilidad de inserción en el mercado laboral, la pérdida de habilidades productivas básicas para poder estar integrados en la sociedad, etc.) sobre los cuales pretenden incidir mediante un hacer concreto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el paso del tiempo, los equipos de trabajo y los destinatarios de las acciones, suelen tener sentimientos pesimistas con respecto a los logros de las acciones emprendidas al observar que esas incidencias no se dan o que son muy magras como para realmente poder cambiar las condiciones de vida de las personas más vulnerables. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La necesidad de plantear &amp;quot;metas cortas&amp;quot; se vuelve un asunto central en las prácticas, no sólo para mejorar los resultados sino también para no derivar en situaciones de paralización. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada una de las prácticas sociales tendrá un cúmulo de saber y aprendizajes relacionados con esta temática. Los esperamos...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ES NECESARIO TENER EN CUENTA QUE UN VIAJE DE 1000 KILÓMETRO INICIA POR EL PRIMER PASO... EN OPORTUNIDADES LAS MÈTAS INSTITUCIONALES CUBREN ASPECTOS Y PROBLEMÁTICAS SOCIALES TAN COMPLICADAS (METAS A LARGO PLAZO),QUE LOGRAR CUMPLIRLAS SE VE COMO UNA UTOPÍA; PERO SI SE TIENEN EN CUENTA LAS NECESIDADES PROPIAS DE CADA USUARIO (NIÑO(A), ADOLESCENTE Y/O FAMILIA) PARA ELABORAR Y APLICAR UN PLAN DE INTEVENCIÓN (METAS A CORTO PLAZO)ES MÀS FACIL EVIDENCIAR LOS LOGROS SIGNIFICATIVOS, EN EL TRABAJO. &lt;br /&gt;
POR LO TANTO, ES NECESARIO HACER UN BALANCE PERIÓDICO DEL CUMPLIMIENTO DE LAS METAS A CORTO PLASO PARA NO PERDER EL NORTE DEL TRABAJO Y NO DESANIMARSE, POR LO CONTRARIO IDENTIFICAR COMO EL PROCESO VA LLEVANDO PASO A PASO AL ACERCAMIENTO Y/O CUMPLIMIENTO DE LAS METAS A LAGO PLAZO..&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la practica con Niños, Niñas y Adolescentes en situaciones de alta vulnerabilidad social, lo que se observa es que se produce confrontaciones sobre el modo de abordaje ante determinada problematica. Las confrontaciones internas, quizas esten dadas por distintos factores como la situacion en la que el equipo se encuentra como ausencia de los recursos comunitarios para un abordaje integral, como asi tambien, contradicciones entre lo que la practica tiene que abordar, la cual de alguna manera no coincide con lo que se hace. Esto provoca la ausencia de un plan estrategico de abordaje que permita medir el impacto de la intervencion. Sería interesante pensar metas posibles a corto plazo, empezar por algo micro, pero empezar. Una vez, que se empieza en la medida que vaya implementandose, establecer otras metas mas amplias (mediano y largo plazo) siendo humilde en las intervenciones con respecto al impacto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La práctica Social que se lleva a cabo en el Patronato de Presos y Liberados de Salta, pretende incidir sobre la realidad en el sentido de disminuir la reincidencia delictiva e insertar en la sociedad a las personas que recuperan su libertad ambulatoria después de haber estado privados de las mismas en cárceles. Se trata de una finalidad con marco formal establecida desde la creación de la institución, no parte de diagnósticos actuales, se legitima en los documentos de creación de la institución. A su vez, el carácter de la institución es asistencial y de control. Este es el telón de fondo de la práctica social que efectuamos e identifica a las acciones que desplegamos a diario, tanto en el imaginario social  como para los ejecutores de la práctica.-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reincidencia del delito y la inserción de las personas que recuperan su libertad ambulatoria, abarcan aspectos estructurales,  cuya remoción solo sería posible con la toma de acertadas decisiones políticas. Estos aspectos estructurales son por ejemplo las altas tasas de desempleo; acceso limitado a la educación; mano de obra poco calificada para insertarse laboralmente; pobreza estructural; consecuencias psicológicas y sociales que aparejan la privación de libertad; relación drogadicción-delito, pocas posibilidades para tratamientos; en el caso de las mujeres, el imaginario social sobre la mujer que estuvo privada de libertad/mujer que delinquió, prejuicios que tiene sobre ella misma la mujer que delinquió y estuvo privada de libertad; las desigualdades económicas en la sociedad etc. Desde la institución, no se cuenta con actores con capacidad de decisiones políticas para influir sobre estos aspectos. Aún así, apuntamos hacia ese horizonte y en el imaginario de quienes componemos la institución  esto direcciona  nuestras acciones diarias.- &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el corto plazo, en  la actualidad las acciones en la institución, se realizan a demanda de las usuarias, no se cuenta con planes de contención que puedan sostener a la mujer que recupera su libertad ambulatoria, parecieran realizarse acciones aisladas a modo de solo “cubrir algunos  baches”. El carácter asistencial de la institución, se enmarcan en el  voluntarismo e informalidad con la que escasamente se logra  asistir las necesidades materiales de las mujeres recurriendo a otras instituciones del medio.  No existe marco para la cooperación o articulación con éstas instituciones que garanticen una eficiente y eficaz  asistencia.-&lt;br /&gt;
La realidad institucional y la baja incidencia que las acciones que ejecutamos tienen en la vida concreta de las destinatarias de la práctica,  evidencian  sentimientos de desconfianza de las usuarias quienes perciben los limitantes  institucionales como incapacidad de la organización  y sus miembros, de producir cambios. Esta situación resiente, junto con la ineludible tarea de control social que debemos ejercer, la construcción de un vínculo con las usuarias que posibilitaría ser parte de su proceso de inserción en la sociedad, de constituirnos en sus aliados, acompañando la trayectoria de vida, en el espacio-tiempo en que son destinatarias de nuestra práctica. Por parte del Trabajador Social, surgen sentimientos tales como la resignación “hacer lo que se puede”. Pesimismos ya que las acciones, teniendo en cuenta  el objetivo a largo plazo, no  logran mejorar las condiciones de vida concretas de las destinatarias  en el sentido que pueda establecer una vida sin tener al delito como alternativa.-&lt;br /&gt;
Cuando las acciones son percibidas como aisladas, por parte de las destinatarias como de los ejecutores de la práctica, requieren ser significadas en una instancia en la que podamos  detenernos a observarlas y analizar  en que medida inciden  hacia  el  horizonte propuesto.-&lt;br /&gt;
Los objetivos tanto a largo como a corto plazo, deberían estar atravesados por una mirada particular que abarque la situación particular de las mujeres en la sociedad.-&lt;br /&gt;
La temporalidad de los distintos niveles de objetivos, se entremezclan constantemente en nuestras acciones direccionando las mismas pero es importante conocer el alcance real de nuestras acciones y para eso, hay que  tener en claro  la temporalidad de los objetivos y reconocer la capacidad que la institución tiene de incidir en ellos.- &lt;br /&gt;
La tensión entre el largo y el corto plazo en la práctica, hace surgir como necesidad, el establecimiento de metas de corto plazo, ésta puede ser, partiendo de  la situación de cada destinataria de la práctica de forma particular, desplegar un  plan de intervención para cada caso que según su trayectoria vital  que pueda sostenerla en la etapa en la que se constituya como destinataria de ésta práctica, de manera tal que no vuelva a la situación de encierro. Así también, se hace necesaria la instancia de evaluación de éstos planes de intervención, la cual a su vez favorecerá el intercambio de experiencias del equipo de trabajo. Resignificar nuestro hacer diario que además de ser concreto, es conciente, coherente y con propósito.-&lt;br /&gt;
El establecimiento de metas cortas, en éste caso, a través de un plan de intervención para cada destinataria de la práctica, nos permitiría establecernos en el espacio y temporalidad determinados, el cual será plausible de ser medido y evaluado periódicamente junto a ellas mismas.-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la practica social con mujeres privadas de libertad, surge que los objetivos propuestos son mas dificiles de concretarse. En un Complejo en donde tambien hay hombres en otros modulos, hace que el profesional tenga que cubrir otros lugares en donde no hay.&lt;br /&gt;
Los objetivos a corto plazo, sería lo mas conveniente para abordar la practica y que esta no se constituya solo en intervenciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al definir el diagnóstico desde el cual se piensan los problemas y sus prácticas, es fundamental identificar aquellas causas de índole estructural.&lt;br /&gt;
Entiendo que el diagnóstico debe ser revisado y enriquecido a lo largo de la práctica, dado que muchas veces nuestra misma mirada se vuelve más aguda o se centra en diferentes aspectos a medida que avanza la práctica y se realizan sucesivas evaluaciones.&lt;br /&gt;
Las metas a largo plazo marcan un camino, pero los objetivos a corto plazo ubican puntos que avivan el fuego.&lt;br /&gt;
En mi práctica, hemos definido como problema el lugar de desprotección en el que viven los niños en un contexto de pobreza estructural.La práctica consiste en un taller de participación, que tiene por objetivo que los niños se diviertan, y que generen nuevas propuestas recreativas para otros niños del barrio. &lt;br /&gt;
Soy consciente de que la realidad cotidiana de los niños no se modifica a partir de su asistencia al taller. Creo sin duda que se ha modificado más la mía, a partir de compartir escenas de su realidad.&lt;br /&gt;
Los problemas estructurales exigen intervenciones en un contexto político más amplio.&lt;br /&gt;
En nuestro taller hemos apurado el camino para que los niños puedan enfrentarse a los resultados de sus acciones, para que puedan mostrar lo que han creado, pensar qué salió bien, qué no les gustó y tener nuevas propuestas.&lt;br /&gt;
Estas pequeñas metas alcanzadas, apuntan a que tengan experiencias que sean fecundas en su futuro.&lt;br /&gt;
Los objetivos a corto plazo tienen que guardar coherencia con la finalidad de la práctica y las metas a largo plazo.&lt;br /&gt;
Pero creo que es fundamental reconocer las cuestiones estructurales, que requieren soluciones estructurales, y pensar con responsabilidad intervenciones al respecto. Siendo conscientes que para lograr esto no basta con una práctica o muchas, aisladas.&lt;br /&gt;
Con el paso del tiempo, varias frustraciones y el desaliento de los problemas que perduran, el crecimiento de los chicos en contextos de alto riesgo y la gravedad de sus problemática; afirmo y tomo conciencia de que realmente su vida diaria no se modifica por asistira a un taller de frecuencia semanal durante uno o dos años.&lt;br /&gt;
Pero cuando veo cómo los mismos niños que inicialmente obturaban el juego con peleas y caprichos, ahora se organizan, reparten tareas e incluso aportan su moneda para la compra de los materiales, reconozco ahí algunos objetivos cumplidos. &lt;br /&gt;
El objetivo de nuestra práctica no es resolver problemas estructurales, dado que en ese caso iría directo al fracaso.&lt;br /&gt;
Pero sí, con las metas a corto plazo alanzadas, creo que se ha sembrado en estos niños una experiencia que tal vez modificará sus decisiones futuras. O por lo menos así resultó ser conmigo misma cuando algunos encuentros fueron dejando semillas que a lo largo de los años buscaron definir ciertos rumbos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La práctica de formación profesional en jóvenes con necesidades educativas especiales, se sitúa en el marco de una integración escolar, dado que la población de jóvenes que concurren al servicio agregado de formación laboral de la escuela especial, requiere de otra respuesta  de capacitación que dicho servicio no lo puede brindar.&lt;br /&gt;
Los objetivos del proyecto de integración buscan lograr una formación laboral o el dominio básico de un oficio (carpintería y herrería) y favorecer la integración en ámbitos educativos convencionales, &lt;br /&gt;
En el transcurso de la sistematización, de su reconstrucción y análisis, se empezó a contemplar la inserción laboral de los jóvenes, que trascurrieran un determinado tiempo en la práctica, y la incorporación de nuevos actores institucionales vinculados al ámbito laboral.&lt;br /&gt;
Estos últimos aspectos, que no fueron ponderados suficientemente, se transformaron en objetivos a largo plazo y en un factor muy importante, que termina poniendo en tensión al resto de los objetivos del proyecto.&lt;br /&gt;
Asi mísmo, la convivencia de prácticas asistenciales y aquellas que buscan la autonomía de los protagonistas, van marcando otro punto de tensión que abarca a los objetivos planteados.&lt;br /&gt;
Dichos aspectos conflictivo mostraron  una práctica  pensada desde la idea de “la formación por la formación en sí misma”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Coincido plenamente con lo mencionado en la primera contribución. Es cuestión de dar el primer paso en cualquier empresa. También coincido con el artículo cuando se proponen objetivos de corto plazo cuando la práctica social abarca estos temas urticantes como la pobreza y, en mi caso, se asocia el retardo mental en niños y sus familias. &lt;br /&gt;
Sin embargo,  muchas de las acciones que se ubican  en la paradoja n° 2 dejarían de ser paradojales si hubiera, desde el Estado, políticas acordes con los tiempos que corren. &lt;br /&gt;
Que el Estado provea lo que tiene que proveer, no significa que facilite la cultura del facilismo. Creo que ésto promovería una mejor convivencia entre los objetivos de corto y, por lo menos, de mediano plazo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las conceptualizaciones desarrolladas referidas a la tensión entre el corto y largo plazo en las prácticas sociales, identifican aspectos comunes, situaciones similares que llegan a conformar ciertas regularidades referidas a evaluar la temporalidad de los objetivos, a interpretar los factores estructurales y la impronta institucional.&lt;br /&gt;
En cuanto a reconocer los factores estructurales, se visualiza la complejidad de los mismos, la tensión que se genera con los objetivos de corto plazo como consecuencia de un análisis poco acabado, poco profundo de poder llegar a identificar las causas de índole estructural;  Así mismo se coincide en que dichos aspectos exigen intervenciones de resolución en un contexto político mas amplio.&lt;br /&gt;
Vinculado a lo estructura institucional, en algunos casos la práctica reproduce los objetivos institucionales y las tensiones existente entre ellos, denotando cierta deficiencia y anacronismo en la solución de los problemas que pretende resolver;  se busca atenuar dicha tensión en la interacción en red con otras instituciones caracterizadas por lo asistencial, el voluntarismo y la informalidad, lo que termina condicionando dichas prácticas y a sus protagonistas.&lt;br /&gt;
Esta tensión, esta conflictividad entre intereses y objetivos, plantea nuevas posibilidades y la necesidad de conocer el alcance real de las acciones (que generalmente son percibidas de manera aislada) teniendo en cuenta la temporalidad de los objetivos y la capacidad institucional, de balances periódicos,  priorizando los objetivos de corto plazo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi impresión a lo largo de todo este trabajo es que la puesta en práctica se lleva mejor con los objetivos a corto plazo más que con los objetivos a medianos y a largo plazo. Esta afirmación surge de pensar que lidiamos con paradojas estructurales que podrían ser revertidas a partir de otros actores institucionales los cuales, generalmente, están ausentes. El dar asistencia a niños que padecen de retardo mental, mientras, se pretende formar a los alumnos pertenecientes a la carrera de Fonoaudiología, me ha confrontado con estos conceptos, donde se ha podido despejar algunas cuestiones: el analizar qué paradojas intervienen, en qué medida, cuáles son coyunturales y por ende, pasibles de una modificación, me lleva a pensar que es posible una convivencia entre objetivos de distinto tipo siempre y cuando el objetivo de largo alcance sea solo eso: un punto, un faro que indica la dirección pero no un impedimento o un obstáculo para aquellos objetivos del aquí y del ahora. Mirar al objetivo de largo alcance como una dirección y no como un punto de llegada, permite a mi juicio, destrabar el pesimismo y el desaliento que aparece cuando se mide todo lo que falta para llegar.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Mghiotti</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://reprasis.org/wiki/index.php?title=Tensi%C3%B3n_entre_el_corto_y_largo_plazo&amp;diff=130</id>
		<title>Tensión entre el corto y largo plazo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://reprasis.org/wiki/index.php?title=Tensi%C3%B3n_entre_el_corto_y_largo_plazo&amp;diff=130"/>
				<updated>2008-09-07T13:05:37Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Mghiotti: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Las prácticas sociales que buscan incidir sobre la realidad y transformarla, parten de diagnósticos más amplios que lo que sus prácticas pueden modificar. Este panorama actúa de telón de fondo de una práctica social y permite identificar la finalidad de una acción social en terreno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta temporalidad de largo plazo (por ejemplo: erradicar la pobreza) convive con los objetivos de corto o mediano plazo. A veces esta convivencia suele mostrar más conflicto que armonía, pues los equipos de trabajo sienten que los resultados del corto plazo inciden poco o nada en esa finalidad deseada. ¿Cómo lograr que todas las acciones cotidianas emprendidas apunten a ese horizonte? ¿Cómo hacer para que las finalidades no paralicen continuamente la acción cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aprender a convivir con objetivos de corto y largo plazo, en el marco del desarrollo de una práctica es un desafío complejo. La mayoría de las prácticas sociales parten de diagnósticos que toman en cuenta factores estructurales (como la pobreza, la falta de educación, la baja probabilidad de inserción en el mercado laboral, la pérdida de habilidades productivas básicas para poder estar integrados en la sociedad, etc.) sobre los cuales pretenden incidir mediante un hacer concreto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el paso del tiempo, los equipos de trabajo y los destinatarios de las acciones, suelen tener sentimientos pesimistas con respecto a los logros de las acciones emprendidas al observar que esas incidencias no se dan o que son muy magras como para realmente poder cambiar las condiciones de vida de las personas más vulnerables. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La necesidad de plantear &amp;quot;metas cortas&amp;quot; se vuelve un asunto central en las prácticas, no sólo para mejorar los resultados sino también para no derivar en situaciones de paralización. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada una de las prácticas sociales tendrá un cúmulo de saber y aprendizajes relacionados con esta temática. Los esperamos...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ES NECESARIO TENER EN CUENTA QUE UN VIAJE DE 1000 KILÓMETRO INICIA POR EL PRIMER PASO... EN OPORTUNIDADES LAS MÈTAS INSTITUCIONALES CUBREN ASPECTOS Y PROBLEMÁTICAS SOCIALES TAN COMPLICADAS (METAS A LARGO PLAZO),QUE LOGRAR CUMPLIRLAS SE VE COMO UNA UTOPÍA; PERO SI SE TIENEN EN CUENTA LAS NECESIDADES PROPIAS DE CADA USUARIO (NIÑO(A), ADOLESCENTE Y/O FAMILIA) PARA ELABORAR Y APLICAR UN PLAN DE INTEVENCIÓN (METAS A CORTO PLAZO)ES MÀS FACIL EVIDENCIAR LOS LOGROS SIGNIFICATIVOS, EN EL TRABAJO. &lt;br /&gt;
POR LO TANTO, ES NECESARIO HACER UN BALANCE PERIÓDICO DEL CUMPLIMIENTO DE LAS METAS A CORTO PLASO PARA NO PERDER EL NORTE DEL TRABAJO Y NO DESANIMARSE, POR LO CONTRARIO IDENTIFICAR COMO EL PROCESO VA LLEVANDO PASO A PASO AL ACERCAMIENTO Y/O CUMPLIMIENTO DE LAS METAS A LAGO PLAZO..&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la practica con Niños, Niñas y Adolescentes en situaciones de alta vulnerabilidad social, lo que se observa es que se produce confrontaciones sobre el modo de abordaje ante determinada problematica. Las confrontaciones internas, quizas esten dadas por distintos factores como la situacion en la que el equipo se encuentra como ausencia de los recursos comunitarios para un abordaje integral, como asi tambien, contradicciones entre lo que la practica tiene que abordar, la cual de alguna manera no coincide con lo que se hace. Esto provoca la ausencia de un plan estrategico de abordaje que permita medir el impacto de la intervencion. Sería interesante pensar metas posibles a corto plazo, empezar por algo micro, pero empezar. Una vez, que se empieza en la medida que vaya implementandose, establecer otras metas mas amplias (mediano y largo plazo) siendo humilde en las intervenciones con respecto al impacto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La práctica Social que se lleva a cabo en el Patronato de Presos y Liberados de Salta, pretende incidir sobre la realidad en el sentido de disminuir la reincidencia delictiva e insertar en la sociedad a las personas que recuperan su libertad ambulatoria después de haber estado privados de las mismas en cárceles. Se trata de una finalidad con marco formal establecida desde la creación de la institución, no parte de diagnósticos actuales, se legitima en los documentos de creación de la institución. A su vez, el carácter de la institución es asistencial y de control. Este es el telón de fondo de la práctica social que efectuamos e identifica a las acciones que desplegamos a diario, tanto en el imaginario social  como para los ejecutores de la práctica.-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reincidencia del delito y la inserción de las personas que recuperan su libertad ambulatoria, abarcan aspectos estructurales,  cuya remoción solo sería posible con la toma de acertadas decisiones políticas. Estos aspectos estructurales son por ejemplo las altas tasas de desempleo; acceso limitado a la educación; mano de obra poco calificada para insertarse laboralmente; pobreza estructural; consecuencias psicológicas y sociales que aparejan la privación de libertad; relación drogadicción-delito, pocas posibilidades para tratamientos; en el caso de las mujeres, el imaginario social sobre la mujer que estuvo privada de libertad/mujer que delinquió, prejuicios que tiene sobre ella misma la mujer que delinquió y estuvo privada de libertad; las desigualdades económicas en la sociedad etc. Desde la institución, no se cuenta con actores con capacidad de decisiones políticas para influir sobre estos aspectos. Aún así, apuntamos hacia ese horizonte y en el imaginario de quienes componemos la institución  esto direcciona  nuestras acciones diarias.- &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el corto plazo, en  la actualidad las acciones en la institución, se realizan a demanda de las usuarias, no se cuenta con planes de contención que puedan sostener a la mujer que recupera su libertad ambulatoria, parecieran realizarse acciones aisladas a modo de solo “cubrir algunos  baches”. El carácter asistencial de la institución, se enmarcan en el  voluntarismo e informalidad con la que escasamente se logra  asistir las necesidades materiales de las mujeres recurriendo a otras instituciones del medio.  No existe marco para la cooperación o articulación con éstas instituciones que garanticen una eficiente y eficaz  asistencia.-&lt;br /&gt;
La realidad institucional y la baja incidencia que las acciones que ejecutamos tienen en la vida concreta de las destinatarias de la práctica,  evidencian  sentimientos de desconfianza de las usuarias quienes perciben los limitantes  institucionales como incapacidad de la organización  y sus miembros, de producir cambios. Esta situación resiente, junto con la ineludible tarea de control social que debemos ejercer, la construcción de un vínculo con las usuarias que posibilitaría ser parte de su proceso de inserción en la sociedad, de constituirnos en sus aliados, acompañando la trayectoria de vida, en el espacio-tiempo en que son destinatarias de nuestra práctica. Por parte del Trabajador Social, surgen sentimientos tales como la resignación “hacer lo que se puede”. Pesimismos ya que las acciones, teniendo en cuenta  el objetivo a largo plazo, no  logran mejorar las condiciones de vida concretas de las destinatarias  en el sentido que pueda establecer una vida sin tener al delito como alternativa.-&lt;br /&gt;
Cuando las acciones son percibidas como aisladas, por parte de las destinatarias como de los ejecutores de la práctica, requieren ser significadas en una instancia en la que podamos  detenernos a observarlas y analizar  en que medida inciden  hacia  el  horizonte propuesto.-&lt;br /&gt;
Los objetivos tanto a largo como a corto plazo, deberían estar atravesados por una mirada particular que abarque la situación particular de las mujeres en la sociedad.-&lt;br /&gt;
La temporalidad de los distintos niveles de objetivos, se entremezclan constantemente en nuestras acciones direccionando las mismas pero es importante conocer el alcance real de nuestras acciones y para eso, hay que  tener en claro  la temporalidad de los objetivos y reconocer la capacidad que la institución tiene de incidir en ellos.- &lt;br /&gt;
La tensión entre el largo y el corto plazo en la práctica, hace surgir como necesidad, el establecimiento de metas de corto plazo, ésta puede ser, partiendo de  la situación de cada destinataria de la práctica de forma particular, desplegar un  plan de intervención para cada caso que según su trayectoria vital  que pueda sostenerla en la etapa en la que se constituya como destinataria de ésta práctica, de manera tal que no vuelva a la situación de encierro. Así también, se hace necesaria la instancia de evaluación de éstos planes de intervención, la cual a su vez favorecerá el intercambio de experiencias del equipo de trabajo. Resignificar nuestro hacer diario que además de ser concreto, es conciente, coherente y con propósito.-&lt;br /&gt;
El establecimiento de metas cortas, en éste caso, a través de un plan de intervención para cada destinataria de la práctica, nos permitiría establecernos en el espacio y temporalidad determinados, el cual será plausible de ser medido y evaluado periódicamente junto a ellas mismas.-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la practica social con mujeres privadas de libertad, surge que los objetivos propuestos son mas dificiles de concretarse. En un Complejo en donde tambien hay hombres en otros modulos, hace que el profesional tenga que cubrir otros lugares en donde no hay.&lt;br /&gt;
Los objetivos a corto plazo, sería lo mas conveniente para abordar la practica y que esta no se constituya solo en intervenciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al definir el diagnóstico desde el cual se piensan los problemas y sus prácticas, es fundamental identificar aquellas causas de índole estructural.&lt;br /&gt;
Entiendo que el diagnóstico debe ser revisado y enriquecido a lo largo de la práctica, dado que muchas veces nuestra misma mirada se vuelve más aguda o se centra en diferentes aspectos a medida que avanza la práctica y se realizan sucesivas evaluaciones.&lt;br /&gt;
Las metas a largo plazo marcan un camino, pero los objetivos a corto plazo ubican puntos que avivan el fuego.&lt;br /&gt;
En mi práctica, hemos definido como problema el lugar de desprotección en el que viven los niños en un contexto de pobreza estructural.La práctica consiste en un taller de participación, que tiene por objetivo que los niños se diviertan, y que generen nuevas propuestas recreativas para otros niños del barrio. &lt;br /&gt;
Soy consciente de que la realidad cotidiana de los niños no se modifica a partir de su asistencia al taller. Creo sin duda que se ha modificado más la mía, a partir de compartir escenas de su realidad.&lt;br /&gt;
Los problemas estructurales exigen intervenciones en un contexto político más amplio.&lt;br /&gt;
En nuestro taller hemos apurado el camino para que los niños puedan enfrentarse a los resultados de sus acciones, para que puedan mostrar lo que han creado, pensar qué salió bien, qué no les gustó y tener nuevas propuestas.&lt;br /&gt;
Estas pequeñas metas alcanzadas, apuntan a que tengan experiencias que sean fecundas en su futuro.&lt;br /&gt;
Los objetivos a corto plazo tienen que guardar coherencia con la finalidad de la práctica y las metas a largo plazo.&lt;br /&gt;
Pero creo que es fundamental reconocer las cuestiones estructurales, que requieren soluciones estructurales, y pensar con responsabilidad intervenciones al respecto. Siendo conscientes que para lograr esto no basta con una práctica o muchas, aisladas.&lt;br /&gt;
Con el paso del tiempo, varias frustraciones y el desaliento de los problemas que perduran, el crecimiento de los chicos en contextos de alto riesgo y la gravedad de sus problemática; afirmo y tomo conciencia de que realmente su vida diaria no se modifica por asistira a un taller de frecuencia semanal durante uno o dos años.&lt;br /&gt;
Pero cuando veo cómo los mismos niños que inicialmente obturaban el juego con peleas y caprichos, ahora se organizan, reparten tareas e incluso aportan su moneda para la compra de los materiales, reconozco ahí algunos objetivos cumplidos. &lt;br /&gt;
El objetivo de nuestra práctica no es resolver problemas estructurales, dado que en ese caso iría directo al fracaso.&lt;br /&gt;
Pero sí, con las metas a corto plazo alanzadas, creo que se ha sembrado en estos niños una experiencia que tal vez modificará sus decisiones futuras. O por lo menos así resultó ser conmigo misma cuando algunos encuentros fueron dejando semillas que a lo largo de los años buscaron definir ciertos rumbos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La práctica de formación profesional en jóvenes con necesidades educativas especiales, se sitúa en el marco de una integración escolar, dado que la población de jóvenes que concurren al servicio agregado de formación laboral de la escuela especial, requiere de otra respuesta  de capacitación que dicho servicio no lo puede brindar.&lt;br /&gt;
Los objetivos del proyecto de integración buscan lograr una formación laboral o el dominio básico de un oficio (carpintería y herrería) y favorecer la integración en ámbitos educativos convencionales, &lt;br /&gt;
En el transcurso de la sistematización, de su reconstrucción y análisis, se empezó a contemplar la inserción laboral de los jóvenes, que trascurrieran un determinado tiempo en la práctica, y la incorporación de nuevos actores institucionales vinculados al ámbito laboral.&lt;br /&gt;
Estos últimos aspectos, que no fueron ponderados suficientemente, se transformaron en objetivos a largo plazo y en un factor muy importante, que termina poniendo en tensión al resto de los objetivos del proyecto.&lt;br /&gt;
Asi mísmo, la convivencia de prácticas asistenciales y aquellas que buscan la autonomía de los protagonistas, van marcando otro punto de tensión que abarca a los objetivos planteados.&lt;br /&gt;
Dichos aspectos conflictivo mostraron  una práctica  pensada desde la idea de “la formación por la formación en sí misma”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Coincido plenamente con lo mencionado en la primera contribución. Es cuestión de dar el primer paso en cualquier empresa. También coincido con el artículo cuando se proponen objetivos de corto plazo cuando la práctica social abarca estos temas urticantes como la pobreza y, en mi caso, se asocia el retardo mental en niños y sus familias. &lt;br /&gt;
Sin embargo,  muchas de las acciones que se ubican  en la paradoja n° 2 dejarían de ser paradojales si hubiera, desde el Estado, políticas acordes con los tiempos que corren. &lt;br /&gt;
Que el Estado provea lo que tiene que proveer, no significa que facilite la cultura del facilismo. Creo que ésto promovería una mejor convivencia entre los objetivos de corto y, por lo menos, de mediano plazo.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Mghiotti</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://reprasis.org/wiki/index.php?title=Pr%C3%A1cticas_leg%C3%ADtimas&amp;diff=129</id>
		<title>Prácticas legítimas</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://reprasis.org/wiki/index.php?title=Pr%C3%A1cticas_leg%C3%ADtimas&amp;diff=129"/>
				<updated>2008-09-07T12:48:30Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Mghiotti: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;La construcción de la legitimidad de una acción en curso, es uno de los problemas más comunes en las prácticas sociales de diferente tipo. Esta construcción se relaciona con la posibilidad de garantizar la participación de los destinatarios de las prácticas, pero sobretodo se relaciona con la capacidad de negociación de los actores involucrados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los intereses de los equipos de trabajo que ejecutan una práctica (y las organizaciones que los alojan) no siempre están en total congruencia con los intereses de los destinatarios. Este proceso de negociación puede tener diversos resultados: a) la primacía de los intereses de un actor sobre otro, b) la construcción de una nueva alternativa de práctica que tome en cuenta ambos; c) el quiebre de una práctica y su consecuente finalización por la imposibilidad de ponerse de acuerdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escuchar al otro (al destinatario de nuestras prácticas) y ser escuchado -en el marco de prácticas de intervención social- es el inicio de un proceso de permanente negociación sin resultados predecibles de antemano. Muchas veces, el fracaso de las prácticas se debe a que no se ha podido construir un espacio donde hacer transparentes los intereses de los actores involucrados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es así, que en nuestras prácticas sociales nos encontramos muchas veces con que los intereses de los destinatarios no siempre coinciden con los intereses de los equipos de trabajo, ni tampoco entre ambos actores y las organizaciones que los financian o apoyan. La construcción de prácticas legítimas está relacionada con tres de las paradojas que hemos trabajado anteriormente: paradoja 3 (entre la idea de que la validez de las acciones se funda en los destinatarios; y otra concepción que entiende que la práctica es válida independiente de estos aspectos), paradoja 4 (entre una práctica asentada en convicciones éticas y exigencias de coherencia entre el pensar y el hacer, y la necesidad de resolver problemas concretos y reales, acciones y decisiones que a veces no se corresponden a dichos principios) y paradoja 6 (entre prácticas que se realizan en instituciones fuertemente estructuradas y la necesidad de impulsar acciones innovadoras).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada una de las prácticas sociales tendrá un cúmulo de saber y aprendizajes relacionados con esta temática. Los esperamos...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
PARA PODER HACER UN TRABAJO DE INTERVECIÓN ACORDE CON LAS NECESIDADES DE LA POBLACIÓN ES NECESARIO PODER INDAGAR CUALES SON SUS NECESIDADES E INTERESES, PERO ESTO SE VUELVE COMPLEJO EN UNA INSTITUCIÓN A LA QUE LLEGAN SUBCULTURAS CON PARTICULARIDADES EN CREENCIAS, IDEALES, PRIORIDADES DE VIDA, ESCALAS DE VALORES, ETC; QUE VARIAN SEGÚN LUGAR DE ORIGEN (CAMPO O CIUDAD, REGIÓN O DEPARTAMENTO DEL PAÍS, ETC)Y QUE EN MUCHAS OPORTUNIDADES NO ESTÁN ACORDES A SU NUEVO CONTEXTO DE VIDA FAMILIAR E INCLUSO A LA DE LOS MISMOS PROFESIONALES DE LA INSTITUCIÓN. ES ESTA LA RAZÓN POR LA QUE EL PLAN DE INTERVENCIÓN DEBE SER PARTICULAR A CADA USUARIO Y DEBE PARTIR DE LAS MISMAS NECESIDAES ESPECÍFICAS EVIDENCIADAS A PARTIR DE UNA VALORACIÓN DIAGNÓSTICA.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La legitimidad de las acciones que efectuamos en el Patronato de Presos y Liberados de Salta, es uno de los nodos que se presenta en la práctica.  En el desarrollo de la misma, existen discordancias entre los miembros del equipo de trabajo a la hora de determinar donde se asienta la  validez de las acciones que generamos, si éstas deberían partir de los destinatarios o si son válidas independientes de éste aspecto. Por otro lado, siguiendo con el abordaje de la legitimidad de las acciones de nuestra practica, se encuentra el carácter de la  institución, que impone el ejercicio de control sobre los destinatarios como aspecto ineludible de la misma. La institución, aunque no llega a ser de características totales, es la correlación de una que si lo es, como la cárcel, en contraposición a su rigidez estructural, surge la necesidad por parte de algunos integrantes del equipo de trabajo, de impulsar acciones innovadoras, transformadoras que se ven en puja con las que están marcadas por  la impronta institucional.-&lt;br /&gt;
La  negociación, entre los intereses de los distintos actores (equipos de trabajo, institución y los destinatarios), se lleva a cabo de manera tácita, no existe institucionalmente, un espacio donde se revelen de manera abierta los mismos. Dicho choque de intereses, tiene como resultado, la superioridad de  los intereses de la institución  por sobre los de los de algunos miembros de equipo y por sobre los de los destinatarios de la práctica. Ya que la legitimidad de las acciones se fundamentan en el carácter de control de la institución y en el aspecto asistencial, no se parte de diagnósticos actuales, ni de la participación de los usuarios, los intereses de los miembros de equipo de trabajo también quedan relegados a los de la institución, en el sentido de que cualquier instancia novedosa imaginada o pensada, tiene pocas posibilidades en relación a esos arraigados intereses institucionales.-&lt;br /&gt;
La legitimidad de la práctica, se fundamenta en un marco legal formal que da lugar a la creación de la institución e imprime rumbo a las acciones concretas. Surge el cuestionamiento entonces, por parte de algunos miembros del equipo de trabajo sobre tal legitimidad, esto surge también a partir de las condiciones concretas de vida de los destinatarios de la práctica que cada vez, con más notoriedad, reclaman ser tenidas en cuenta a la hora de proponer alternativas concretas y con posibilidad de incidir sobre las mismas. En el acaso de las destinatarias de la práctica, el desestimo por sus intereses, se hace más significativo ya que no se encuentran siquiera mencionadas entre los intereses de la institución, entonces, las necesidades de las mujeres con las que trabajamos no es abordada desde una perspectiva de genero que las contenga, por ende no se ofrecen alternativas en éste sentido.-&lt;br /&gt;
En el ámbito donde tiene lugar ésta práctica, cuyas características se han reseñado anteriormente, se torna aun más dificultoso que en otros, poder negociar los intereses de la institución y su prevalencia por sobre lo de los equipos de trabajo y sobre todo sobre los de los destinatarios y destinatarias de la práctica. Hacer explícita ésta tensión entre los intereses de los distintos actores, podría constituirse en el primer paso para la construcción de ese espacio sumamente necesario, donde éstos se hagan transparentes para dar paso a un proceso de negociación entre los mismos, lo cual resulta de imperiosa necesidad para la construcción de una nueva alternativa de la práctica y para un mejor desarrollo de la misma.-&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Considero que una práctica legitíma es la forma en que realmente se lleva a cabo esa práctica,teniendo en cuenta los intereses de las destinatarias en este caso.&lt;br /&gt;
Sucede que en el ambito carcelario, las practicas legitimas no estan dadas porque precisamente no se tiene en cuenta los intereses de la interna. A lo mejor, si se considera la posibilidad de encontrar otras modos de intervencion se podria legitimarla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La legitimidad de la practica social con niñas, niños y adolescentes en situacion de vulnerabilidad, será posible cuando un marco teorico permita leer lo que pasa con las situaciones abordadas, pensando en un dispositivo de intervencion, realizando capacitaciones construyendo teoria a partir de la practica.&lt;br /&gt;
La legitimacion va ser posible siempre y cuando haya un aprendizaje real y pongamos en juego nuestro saber que reemplace al anterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Partiendo de lo anteriormente dicho : &amp;quot;Los intereses de los equipos de trabajo que ejecutan una práctica (y las organizaciones que los alojan) no siempre están en total congruencia con los intereses de los destinatarios. Este proceso de negociación puede tener diversos resultados: a) la primacía de los intereses de un actor sobre otro, b) la construcción de una nueva alternativa de práctica que tome en cuenta ambos; c) el quiebre de una práctica y su consecuente finalización por la imposibilidad de ponerse de acuerdo.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría decir que el resultado de nuestra práctica, hasta el momento, es &amp;quot;la primacía de los intereses de un actor sobre otro&amp;quot;. Donde no sólo se juegan los intereses del equipo de profesionales sino que también juegan los intereses de la comisión de vecinos, talleristas etc., prevaleciendo los espacios individuales de poder sobre el objetivo principal: que el centro comunitario abra sus puertas al barrio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como consecuencia de esto, se dan dos situaciones que se repiten desde el inicio de la práctica:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a- si un &amp;quot;amigo/a&amp;quot; hace o dice algo con lo que no acuerdo, miro para otro lado y me callo; si alguien que no/s simpatiza hace o dice algo con lo que no acuerdo, hago todo lo posible para expulsarlo, hasta expulsarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b-  se llega a acuerdos, en la reuniones mensuales; pero en general estos acuerdos no los cumplo, ni los hago cumplir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desafío es poder modificar esta realidad; tomando las palabras escritas anteriormente: &amp;quot;Hacer explícita ésta tensión entre los intereses de los distintos actores, podría constituirse en el primer paso para la construcción de ese espacio sumamente necesario, donde éstos se hagan transparentes para dar paso a un proceso de negociación entre los mismos, lo cual resulta de imperiosa necesidad para la construcción de una nueva alternativa de la práctica y para un mejor desarrollo de la misma.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la práctica con niños, escucho el interés de ellos, como destinatarios directos &amp;quot;acá venimos a jugar&amp;quot;. ellos sienten y toman legítimamente ese espacio como propio, así se manejan en el uso de los materiales, el encuadre, etc.&lt;br /&gt;
Para los coordinadores del espacio, no es ese objetivo suficiente. no vamos solamente a jugar con ellos, ni a ofrecerles juegos. cómo hacer para conciliar ambos intereses se vuelve tarea de todos los días, motivo de discusión y búsqueda de acuerdos.si bien mediante el juego trabajamos múltiples aspectos, aspiramos a que otros factores se mediaticen en dicho espacio. Queremos que auerden, que construyan, que creen, que generen proyectos.&lt;br /&gt;
He pensado  que muchas veces cuando predominan nuestros intereses por encima de los de los destinatarios, baja el nivel de participación. sin embargo, en los eventos masivos, cuando el taller se abre a la comunidad, nuevamente se acercan muchos niños que no logran sostener la asistencia continua la taller.&lt;br /&gt;
Considero que esta apertura a la comunidad en diversas circunstancias (juegos, muestras, encuentros, paseos, visitas) consolida la legitimidad de la práctica en el barrio.&lt;br /&gt;
El taller es reconocido por los centros comunitarios, por las familias y por los otros chicos del barrio. quienes asisten tienen un sentido de pertenencia desarrollado.&lt;br /&gt;
Sin embargo, en la escuela, como espacio fisico donde se desarrolla la práctica, creo que no esta consolidad esa legitimidad, debido a que no hemos podido afianzar ese espacio de dialogo y de intercambio de expectativas y objetivos con las autoridades.&lt;br /&gt;
tal vez actualmente, si bien no hubo un gran intercambio, se nos abre la posibilidad de dar a conocer las producciones del taller en una cartelera central dentro de la escuela. &lt;br /&gt;
la legitimidad de mi práctica es aún una pregunta retórica para mi, un proceso en construcción.&lt;br /&gt;
He pensado que el protagonismo de los destinatarios puede ser también  una costante que brinde legitimidad. Es decir si la práctica ha dejado algo instalado en los destinatarios, una necesidad, una inquietud, ua motivación qu vaya por encima de la organización que genera la practica, la práctica se vuelve legítima, es &amp;quot;tomada&amp;quot; por los destinatarios como parte de su propia vida.&lt;br /&gt;
Entonces, aunque un taller finalice, aunque un presupuesto se agote, si la práctica es legítima la misma gente buscará, luego de la experiencia, la reconstrucción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a la legitimidad de las prácticas de formación profesional en jóvenes con necesidades educativas especiales y enmarcada dentro de las políticas educativas, creo que dicha cuestión de legitimidad puede llegar a abarcar la práctica misma, en cuanto la educación formal, oficial, como política educativa de Estado cuya finalidad radica en la socialización de las nuevas generaciones en la cultura letrada, en la cultura del trabajo.&lt;br /&gt;
Así mismo, y desde una mirada histórica,  la educación especial ha ido incorporando a su tarea de formación los principios de normalización e integración y actualmente se presta a poner en hechos el derecho a la inclusión; Derecho que de manera transversal intenta llegar a todo el espectro educativo-escolar.&lt;br /&gt;
A partir de éste paradigma y de los tiempos históricos por los que estamos atravesando, se observa una apertura de la rama de educ. especial a que los alumnos participen en ámbitos educativos convencionales y laborales, espacios que aun muestran cierta reticencia.&lt;br /&gt;
Ahora bien, para que la práctica en cuestión pueda ir construyendo cierta legitimidad, debe de abordar algunas problemáticas y carencias que se relacionan entre otras cosas, con la generación de un espacio (concreto y formal) de participación, dialogo y negociación de los demás actores, alumnos, padres e instituciones del ámbito laboral.&lt;br /&gt;
La generación de espacios y las actitudes negociadoras, son materias pendientes en quienes llevamos adelante el proyecto, por su carácter fuertemente estructurado y dentro del ámbito de la educación privada; Estos aspectos, contradictorios y paradojales,   deben ser revisadas permanentemente y es en dichos espacios y con sus protagonistas donde podrán ser resueltos.&lt;br /&gt;
Esta es una posibilidad de modificar que unos intereses prevalezcan sobre los otros, negociar, consensuar, prácticas democráticas que beneficiaran a los protagonistas del proyecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En relación al proyecto de Extension asistencial en función docente en relación al retardo mental, pensar en la legitimidad de la práctica tiene una doble vertiente: por un lado, los pacientes y sus familias y por el otro, los estudiantes. &lt;br /&gt;
Si uno piensa que la legitimidad está dada por acuerdos o negociaciones, entre y con los actores involucrados, puedo suponer que el segundo grupo involucrado (estudiantes) la ha legitimado desde el momento en que su pedido era y es &amp;quot;más práctica&amp;quot;.Hubo un espacio de escuha.  Sin embargo, dada la realidad (falta de compromiso, de entusiasmo, entre otras cosas), parecería con que la negociación no me resuelve todas las cuestiones.&lt;br /&gt;
El otro punto donde creo que la negociación resulta casi insuficiente es en el terreno de los pacientes y sus familias. La experiencia me ha mostrado que uno no puede ser inamovible en sus ideas pero...la mayoría de las veces, me encuentro que no puedo negociar nada sino imponer un criterio. La paradoja n° 3 es un nervio muy sensible en esta práctica.  &lt;br /&gt;
 Parece que estoy en el punto donde priman mis intereses sobre el de todos los demás (estudiantes, pacientes y ¿colegas docentes?).Esto resulta muy preocupante.... y deprimente al mismo tiempo.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Mghiotti</name></author>	</entry>

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